Kim se encontraba en la sala de
estar, junto a su madre que se ocupaba de los encargos de su trabajo. Era
feliz. Todo lo que necesitaba y le alegraba eran sus padres y sus muñecas. Todo
aquello le parecía lo más maravilloso del mundo y no sabría vivir sin ello,
aunque claro, solo era una pequeña de unos 8 años, así que no necesitaba nada
más.Tocaban a la puerta, su madre
estaba demasiado ocupada en su trabajo como para oír el sonido del timbre, así
que fue ella misma abrir. Kim era
pequeña y no llegaba a ver por la mirilla, así que abrió directamente la
puerta. Se encontró con tres personas,
dos hombres y una mujer que lucían unos uniformes con un logo muy conocido en
su mundo: el de la “Hermandad Ojo de la
Noche”.
- - ¿Buenas, que desean? – preguntó Kim sin recibir una respuesta.
Los hombres entraron
destruyéndolo todo hasta dar con su madre y su padre. Kim no vio nada, pero
escuchó los gritos horrorizados de sus padres. Entonces salieron por el pasillo
de la casa los dos hombres con su madre y su padre arrastrando, inconscientes.
Kim se lanzó directamente a golpear con la mujer que esperaba en la puerta de
la entrada, pero ya era demasiado tarde. Tenía en la boca un pañuelo húmedo y
no recordaba nada más.
- - ¿Qué hacemos con la niña?
- - Matémosla, no
nos servirá de mucho con su edad.
- - ¡Callaos! Esta
niña es muy valiosa como para matarla,
es la hija de los dos mejores agentes especiales de “Nemetech”. ¿Y
vosotros pensáis en matarla? No sé cómo puedo trabajar para tales inútiles como
vosotros. La educaremos y entrenaremos hasta sacarle todo su potencial, ya
veréis como llegará a ser la mejor espía y agente que ha visto nunca La
Hermandad, e incluso el mundo.
Kim pasó el resto de sus años
entrenando y trabajando junto aquellas tres personas que un día aniquilaron a
sus padres, pero ella no recordaba nada. Kim no recordaba nada de sus padres ni
de lo que había vivido antes de aquel encuentro. Solo sabía que se encontraba
con unas personas que la querían y se dedicaban a luchar contra grandes
empresas como “Nemetech”, la empresa a la que pertenecían sus padres.
- - ¿Buenas, que desean? – preguntó Kim sin recibir una respuesta.
- - ¿Qué hacemos con la niña?
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