Los robots serán tan comunes como un
ordenador actualmente en el año 2020. Así lo determinó un estudio del
departamento de Sociología de la UNED y del Institut for Prospective
Technological Studies en 2008, fruto de una serie de entrevistas a expertos mundiales
en invención e implantación de robots. Los especialistas coincidieron en
afirmar que dentro de diez años se producirá un punto de inflexión tecnológica.
Entonces los robots verán, actuarán, hablarán, dominarán el lenguaje natural,
serán inteligentes y los humanos hay mantendremos una relación más estrecha. De
autómatas a colegas.
Mientras la NASA acaba de preparar R2
para que trabaje en la Estación Espacial Internacional como un astronauta más,
este agosto también se presentó el primer robot humanoide capaz de desarrollar
emociones a partir de la interacción con humanos. Según adelantó The Guardian,
Nao se ha programado para imitar las habilidades emocionales de un niño de un
año. Puede aprender e interpretar las señales específicas de los seres humanos
y responderlas, memorizar el rostro de varias personas o recordar la
interacción con varios individuos. De hecho, cuantas más relaciones tiene al
nivel que puede comprender, más fuertes son los vínculos emocionales que
establece.
Nao, todavía un prototipo, es
resultado del proyecto interdisciplinario FEELIX Growing, creado por la
Comisión Europea y coordinado por Lola Cañamero, investigadora de la
Universidad de Hertfordshire. "Estamos trabajando en las señales no
verbales y las emociones manifestadas a través de posturas físicas, gestos y
movimientos del cuerpo, en lugar de la expresión facial o verbal", explicó
la científica. El robot está programado con unas normas básicas sobre el bien y
el mal y consta de un conjunto de emociones pre-programadas, pero él decide
cuándo las manifiesta e incluso puede combinarlas.
La línea de investigación del grupo
liderado por Cañamero continúa explorando la comunicación verbal y no verbal de
los robots para que interactúen con niños y se entiendan, con la intención de
servirles como apoyo terapéutico y como medida para reforzar su bienestar
social y emocional. Precisamente la mejora de la calidad de vida de las
personas es el principal objetivo de la investigación que lleva a cabo el
Centro Tecnológico de Investigación para la Dependencia y la Vida Autónoma de
la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). "Diseñamos comportamientos
robóticos que puedan ofrecer una competencia social suficiente para que el
agente físico pueda desarrollar los roles de asistente, compañía y
entretenimiento de personas", explica Angulo.